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Nuestros dientes: bajo presión por todos lados

Trituran toneladas de alimentos, soportan presiones extremas y aun así son muy vulnerables... una pequeña lección de odontología.

Sistema de clorhexidina ADS® de  CURASEPT - Trituran toneladas de alimentos, soportan presiones extremas y aun así son muy vulnerables... una pequeña lección de odontología.

Normalmente tenemos 32 dientes, cada uno de los cuales trabaja duro y se encuentra bajo un ataque constante. Tan solo el masticar los alimentos ejerce hasta 30 kg de fuerza sobre el diente, varios miles de veces al día.

Sistema de clorhexidina ADS® de  CURASEPT - Fuertes, bien anclados

Fuertes, bien anclados

Los dientes realizan diferentes tareas: los incisivos ayudan a separar los alimentos; los colmillos sirven para arrancar pedazos de comida difíciles y son los dientes más fuertes, con las raíces y coronas más largas; los primeros dientes posteriores (premolares) sostienen los alimentos e inician su trituración, mientras que los dientes posteriores más grandes, los molares, tienen la tarea de triturar por completo la comida. Estos últimos soportan una mayor presión al masticar y están anclados con varias raíces ramificadas.

Los dientes naturales tienen una buena construcción. El esmalte, que es la capa externa de la corona del diente, está formado por la sustancia más dura del cuerpo humano. Sus principales componentes son fosfato de calcio y carbonato de calcio, que le dan su especial dureza gracias a la incorporación del flúor.

La encía protege el sensible cuello del diente y lo sostiene en la mandíbula. La saliva natural del cuerpo actúa como un detergente natural que enjuaga las bacterias y partículas de alimentos y que además forma una película o barrera protectora con sus enzimas, lo que mantiene a raya a las bacterias perjudiciales.

Y, sin embargo, vulnerables

Aun con todos estos superlativos, es fácil atacar los dientes. Las bacterias producen ácidos que disuelven los minerales del esmalte; sin embargo, los ácidos de algunos alimentos, como los zumos de frutas, son neutralizados por la saliva. Por lo tanto, es lógico que debamos esperar entre 30 y 60 minutos después de comer para cepillarnos los dientes, hasta que la saliva haya realizado esta tarea.

También las pastas dentífricas altamente abrasivas, como aquellas que contienen gránulos de limpieza muy gruesos, atacan el esmalte con el tiempo. En la mayoría de los casos, cuando el cuello del diente queda expuesto, esto se debe a un cepillado demasiado vigoroso usando cepillos duros: la encía empieza a retroceder de manera lenta, pero segura.

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